Lo que las batallas tienen en común es el factor humano: el comportamiento de los hombres luchando para reconciliar sus instintos de auto conservación, su sentido del honor, y el logro de una meta, a causa de la cual, otros hombres son capaces de matarlos. El estudio de la batalla es siempre un estudio del miedo, y generalmente de la valentía; siempre del liderazgo, generalmente de obediencia; siempre de compulsión, a veces de insubordinación, siempre de ansiedad, a veces de euforia o catarsis, siempre de incertidumbre y dudas, desinformación y malentendidos, usualmente también de faith y a veces de visión; siempre de violencia, a veces también de crueldad, abnegación, compasión y sobre todo, es siempre un estudio de la solidaridad y usualmente también de la desintegración – porque la batalla está dirigida hacia la desintegración de los grupos humanos (Keegan, 1976).
La sección de desarrollo se estructura en dos grandes apartados: el primero aborda la integración de los dominios de la guerra, desde los tradicionales hasta los emergentes, y su relación con las dimensiones operacionales; el segundo analiza el concepto de ejército multimisión, su evolución doctrinal, legalidad y operatividad, así como las capacidades necesarias para enfrentar los desafíos contemporáneos y futuros.
INTEGRACIÓN DE DOMINIOS
Históricamente, se reconocen los dominios y su integración en completa correlación con el avance tecnológico de la humanidad.
Tabla 1. Dominios Contemporáneos
| Dominio |
Definición |
| Terrestre |
El área sobre la superficie de la tierra que termina en la línea de pleamar y que se superpone al dominio marítimo en el segmento terrestre de los litorales. Fuente JP 3-31 (2019) |
| Marítimo |
Los océanos, mares, estuarios, islas áreas costeras y el espacio aéreo sobre este, incluyendo los litorales. Fuente JP 3-32 (2021) |
| Aéreo |
La atmósfera, desde la superficie de la tierra, extendiéndose hacia la altitud donde sus efectos en las operaciones son insignificantes. Fuente JP 3-30 (2019) |
| Espacial |
Un medio como el terrestre, marítimo y aéreo en el cual se pueden realizar operaciones militares para conseguir los objetivos de la seguridad nacional de EE.UU. Fuente JP 1-02 (2016) |
| Ciberespacio Espacio Electromagnético (EMM) |
Un dominio global dentro que consistente en la red interdependiente de infraestructuras de tecnologías de la información y datos residentes, incluyendo Internet, redes de telecomunicaciones, sistemas computacionales y los procesadores y controladores integrados. Fuente JP 3-12 (2018) |
Nota. Esta tabla ilustra la evolución de dominios y como se han incorporado cronológicamente a los contextos contemporáneos. Posteriormente, se abordarán las dimensiones que influyen, modifican y potencian estos dominios.
El dominio terrestre se basa en el control del espacio vital, desde la prehistoria, cuando los pueblos sedentarios se enfrentaban constantemente con los nómadas, por comida y territorio. A partir de estas confrontaciones, la guerra ha sido una constante para la humanidad, lo que llevó al desarrollo de armamento, equipo, tácticas y técnicas en un entorno que es natural para el ser humano.
En el dominio marítimo, la invención de los barcos expandió significativamente el mundo conocido. Durante esa época, el control del mar equivalía al dominio global, con Inglaterra y España estableciéndose como las principales hegemonías. En el dominio aéreo, un avance significativo ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial con la producción masiva de aviones de combate. Alemania logró dominar los cielos y formó la fuerza aérea de ataque más grande del mundo.
El desarrollo del dominio terrestre se amplía, ya que es el entorno natural de los seres humanos, donde tienen una presencia permanente. Los otros dominios físicos son alcanzados temporalmente mediante el uso de tecnología y máquinas, pero siempre se retorna al dominio terrestre. En tierra, se analiza la conformación de los grandes ejércitos, que en la llamada "guerra de desgaste" emplearon millones de soldados. En esta guerra, los recursos empleados eran ingentes y la victoria dependía de quién poseía más recursos y podía mantener el esfuerzo del combate por más tiempo. Literalmente, los ejércitos chocaban en grandes masas con el objetivo de reducir los recursos logísticos y humanos del adversario para vencer.
La evolución de la guerra de desgaste, según Luttwak (2001), se produce cuando los ejércitos comienzan a considerar el costo de la guerra y reconocen que la eficiencia es fundamental. Así, el conflicto se conduce mediante la Guerra de Maniobras aplicando los principios descritos por Sun Tzu (5th century BCE) como "la rapidez y la letalidad del ataque, aprovechando la falta de preparación del enemigo; aproximate por rutas inesperadas y golpéalo donde no haya tomado precauciones". La Guerra de Maniobras, en concordancia con Segura (2012), busca dejar al adversario sin ideas, romper su ciclo de decisión y destruir su capacidad de reacción antes que su destrucción física, Boyd, citado por De Izcue, et al. (2020), expresa este concepto mediante el ciclo de observaciones, orientaciones, decisiones y acciones como se observa en la Figura 1. Ciclo O.O.D.A o ciclo de Boyd.
Según el enfoque norteamericano, de acuerdo con Lind (1985), la Guerra de Maniobra se basa en la integración y entendimiento de cuatro conceptos clave: Centro de Gravedad, Vulnerabilidad Crítica, Centro del Esfuerzo y Esfuerzo Principal. Para resolver estos aspectos, se requiere una secuencia de acciones, rápida, flexible y oportuna en completa sincronía con la Intención del comandante.
La historia, según Lind (1991), relata el uso de la Guerra de Maniobras desde las batallas de Leuctra, Cannae, Vicksburg, Blizkrieg, Verdún y el canal de Suez, que son fundamentales para la siguiente etapa en las guerras contemporáneas. Las Fuerzas del Ejército enfrentan enemigos igualmente inteligentes; a medida que un lado adopta acciones, el otro reacciona, aprende y se adapta. Apreciar estas relaciones entre las voluntades humanas es esencial para entender la naturaleza dinámica de un ambiente operacional, donde es difícil determinar la relación entre la causa y efecto, lo que contribuye a la incertidumbre de las operaciones militares.
El azar y la fricción contribuyen a la naturaleza incierta de las operaciones, de acuerdo a Clausewitz (2010), la Fricción se produce por ejemplo en el cambio de órdenes, planes muy complejos, fallas de equipo, etc. Los comandantes buscan contrarrestar la incertidumbre de las operaciones potenciando a los subordinados en la toma de decisiones, actuando y adaptándose rápidamente a las circunstancias cambiantes, mucho más rápido que el enemigo y se expresa este concepto mediante el ciclo de observaciones, orientaciones, decisiones y acciones como se observa en la Figura 1.
La evolución de la guerra de maniobras ha dado lugar al concepto de armas combinadas, donde se refuerza las características de velocidad y sorpresa, flexibilidad y capacidad de desorganizar al enemigo. Este enfoque potencia la combinación de las capacidades individuales de las armas tradiciones, como la infantería, caballería, artillería, ingeniería y comunicaciones. Por ejemplo, el uso de la artillería para debilitar al enemigo antes del ingreso de la infantería, seguido del choque de la caballería, habilitada por la movilidad establecida por los ingenieros militares, según Querembás (2018), resulta en un empleo eficiente de sus capacidades, logrando una suma mayor al esfuerzo individual de las partes.
El empleo de armas combinadas, explicado por Pineda, et al. (2019) se traduce en dos efectos principales: la complementariedad de armas, que consiste en la suma de sus capacidades para mejorar sus efectos, como la ingeniería militar en combinación con la maniobra; y el reforzamiento, que implica aumentar una capacidad similar para incrementar su letalidad, como el apoyo de la artillería de campo con la artillería antiárea. Basándose en esta característica de organización combinada y con el avance de la tecnología armamentista, según el Ejército ecuatoriano (2020) se inician los Sistemas Operativos en el Campo de Batalla (SOCB), que agrupan la maniobra, el mando y control, los apoyos y la logística.
Las fuerzas no actúan como capacidades independientes, sino que se integran en sistemas completos y complejos, lo que permiten una mejor coordinación, un empleo eficiente y una economía de medios en las operaciones terrestres unificadas. En la actualidad estos SOCB incorporan los otros dominios físicos, y se han convertido en multidominios. Según Querembás (2020), esto ha permitido una fuerte integración interna de las Fuerzas Armadas, incluyendo el ejército, marina y aviación, así como otros organismos estatales y no estatales, organizaciones internacionales, privadas, públicas, académicas y técnicas. Esta evolución ha llevado a operaciones conjuntas unificadas, interagenciales, interestatales e integrales.
Siguiendo la línea de evolución, los dominios físicos han expandido su alcance al espacio exterior (órbita geoestacionaria internacional), donde se ha masificado el uso de satélites de comunicación y meteorológicos, que discretamente integran operaciones de inteligencia. Además, el dominio físico de los subsuelos, tanto en tierra como en el mar, ha revelado importantes recursos naturales a grandes profundidades. Con el rápido avance de la tecnología en todos los ámbitos del ser humano, los conflictos también han evolucionado, creando un dominio virtual o no físico conocido como ciberespacio. En este dominio, las capacidades del enemigo pueden ser horizontalizadas, haciendo la guerra aún más asimétrica. Por ejemplo, un solo operador capacitado con un equipo adecuado podría colapsar una organización completa desde cualquier parte del mundo.
Se puede identificar cinco dominios en total: los dominios físicos (aire, mar, que incluye el subsuelo marino, tierra, que incluye el subsuelo terrestre, y espacio exterior) y el dominio no físico del ciberespacio. Cada uno de estos dominios tiene la capacidad de modificar los resultados de la guerra.
Según el manual de campo sobre las operaciones multidominio del Departamento of the army. (2022), estos dominios están correlacionados en el ambiente operacional con tres dimensiones fundamentales que influyen decisivamente en el éxito o fracaso de las misiones. Estas dimensiones son: humanas, físicas y de información, como se demuestra en Figura 2. Ambiente operacional: cinco Dominios y tres Dimensiones.
Las dimensiones físicas, de información y humanas en cada dominio proporcionan al comandante y su estado mayor una evaluación integral, permitiéndoles anticiparse al impacto en sus operaciones. Es vital entender la influencia de estas dimensiones. Por ejemplo, en el caso de la información, los medios de comunicación actuales permiten que un teléfono celular se convierta en un arma. Esto refleja el efecto que puede tener "el soldado estratégico", al hablar de las acciones de un solo soldado en el campo de batalla, transmitidas como información pública, que llegan a tener efectos estratégicos en las operaciones, ya sean positivos o negativos.
Paralelamente a lo descrito, la doctrina ha evolucionado para responder a las preguntas recurrentes de la sociedad en cada época de conflicto. Un ejemplo de esto es la evolución de la doctrina de operaciones del Ejército de los EE. UU., específicamente en el manual de campo FM 3-0, como se muestra en Figura 3. Evolución de la doctrina de operaciones. Se infiere, por lo tanto, que las operaciones multidominio implican el empleo combinado de las capacidades conjuntas de los SOCB de las Fuerzas Armadas. Este enfoque busca crear y explotar ventajas para alcanzar los objetivos y derrotar a las fuerzas opuestas con la mayor eficiencia en las operaciones.
Asimismo, se deduce que el ejército tiene la prioridad en la planificación de las operaciones, siendo responsable de organizar el empleo ordenado y coordinado de los recursos de las otras fuerzas. Por ejemplo, en ejércitos desarrollados como el de los Estados Unidos de Norteamérica, la Fuerza Terrestre recibe las capacidades de las otras fuerzas (llamadas servicios en ese país) para conducir las operaciones a nivel global.
Las operaciones multidominio se caracterizan por lo siguiente:
- Utilizan las capacidades asignadas, junto con las capacidades solicitadas por los comandantes según las necesidades de las operaciones, para generar un efecto multiplicador. Esto crea ventajas sobre las debilidades del enemigo a través de las dimensiones físicas, informativas y humanas. Por ejemplo, una brigada de maniobra que requiere un rápido despliegue en el campo de batalla solicita medios para ser aerotransportada, además incluye en sus tropas de infantería escuadras de robots que disminuyen el estrés físico y las bajas tempranas de sus hombres, mientras que se ejecutan acciones sicológicas en el enemigo, mediante operaciones de información en las que se maximiza la letalidad de las tropas propias como se observa en Figura 4. Operaciones Multidominio.
- El elemento integrador de los cinco dominios es la fuerza terrestre, ya que la influencia y el resultado del combate tendrá un efecto final en el dominio terrestre.
- El ejército aplica sus capacidades orgánicas y agregadas en todos los escalones de combate y en todos los dominios para vencer al oponente en los campos que este no domina, como las capacidades de comunicación satelital y las operaciones de interdicción.
- Prepararse para la guerra mediante ejercicios conjuntos permanentes, con el fin de potenciar las capacidades militares en tiempo de paz y mejorar la eficiencia en combate.
- El análisis de las debilidades del enemigo puede permitir a las fuerzas propias alcanzar objetivos rentables que faciliten la desarticulación, destrucción, aislamiento o derrota del oponente de forma temprana, por ejemplo, destruyendo sus SOCB.
Se puede razonar, por lo tanto, que en la actualidad todas las operaciones del ejército son operaciones multidominio. Para el futuro de las guerras, podemos inferir que tanto los dominios como sus dimensiones seguirán cambiado. Habrá más dominios físicos y no físicos por explorar, como la órbita geoespacial, el subsuelo profundo, el fondo marino y las nuevas tecnologías. En el futuro, no solo deberán unirse en las operaciones conjuntas los ejércitos, sino también las organizaciones no gubernamentales, el Estado y la empresa privada, considerando que la seguridad es una responsabilidad de todos. Estos actores estarán afectados por las variables políticas, económicas, sociales, militares, académicas, culturales, ecológicas, industriales, tecnológicas y legales (PEMESITL), especialmente en la producción y desarrollo de la industria de la defensa, la academia para la innovación militar y las relaciones internacionales para el intercambio de la información e inteligencia.
EJÉRCITO MULTIMISIÓN
La forma de empleo de las Fuerzas Armadas evoluciona al ritmo de los avances tecnológicos y científicos en el ámbito militar, permitiendo la gestión de operaciones en múltiples dominios de manera simultánea. Este enfoque ha dado lugar al concepto de operaciones multidominio (Townsends, 2018), que abarcan un nuevo y amplio rango de operaciones militares, cada vez más demandantes. Según Keegan (1976), la planificación militar siempre prioriza el dominio terrestre, dado que es el hábitat natural de los seres humanos. Los otros dominios se alcanzan temporalmente mediante el uso de tecnología y máquinas. Esto implica que todas las operaciones comienzan y terminan en tierra, sin menospreciar la importancia de los demás dominios, cuya evolución ha transformado el poder hegemónico a lo largo de la historia universal.
Tradicionalmente, la planificación estratégica de los ejércitos se desarrollaba a partir de hipótesis que consideraban una guerra formal entre países, es decir, conflictos entre Estados. Este enfoque definía el diseño de la fuerza, la organización y el equipamiento, y las misiones de las Fuerzas Armadas, centradas en la defensa de la soberanía nacional frente a un oponente externo de características similares. Por lo tanto, la seguridad interna era responsabilidad de las Fuerzas Policiales, las cuales, en muchos países, tuvieron orígenes y formación militar. Por ejemplo, en Ecuador, la Policía Nacional fue formada y adoctrinada por el ejército.
A partir del 11 de septiembre de 2001, tras el catastrófico ataque a las Torres Gemelas y otros cinco objetivos políticos e icónicos de los Estados Unidos, llevó a Bush (2001) a declarar "Our war on terror begins with al Qaeda". Este discurso influyó globalmente en la inclusión de los ejércitos en la lucha contra el terrorismo, ampliando su accionar a guerras asimétricas, guerras irrestrictas, guerras remotas, guerras híbridas. Esto incrementó significativamente el apoyo de las Fuerzas Armadas a la seguridad interna, en complementariedad con la policía nacional y otras instituciones del Estado.
De acuerdo con el artículo 158 de la Constitución de la República del Ecuador (2008), Fuerzas Armadas tienen la misión fundamental de la defensa de la soberanía y la integridad territorial. Además, por referéndum, cumple con el apoyo complementario a la Policía Nacional en la lucha contra el crimen organizado. También presta su contingente en actividades de desarrollo y apoya a otras instituciones del Estado en casos de desastres naturales y antrópicos, emergencias sanitarias, control de armas, entre otras, que se resumen en Figura 5. Misiones constitucionales que definen el empleo de FF. AA. del Ecuador.
En Ecuador, después del conflicto del Cenepa en 1995, se mantuvieron las misiones constitucionales enmarcadas en cuatro campos: la defensa de la soberanía e integridad territorial, el apoyo a la acción del estado, el apoyo al desarrollo nacional y la cooperación internacional. Sin embargo, la naturaleza del conflicto fue cambiando, como se observa en Figura 6. Modificación de la Naturaleza del Conflicto en el caso de Ecuador. El enfoque pasó de ser interestatal con amenazas simétricas, con balance de poder y teniendo al estado como blanco principal, a un conflicto intraestatal con amenazas asimétricas, actores no estatales y la población civil como blanco principal; finalmente se llegó a los conflictos intermésticos, donde los oponentes son grupos terroristas, el crimen organizado, el narcotráfico entre otros. De esta manera, el tipo, la cantidad y el alcance de las operaciones de Fuerzas Armadas han ido cambiando en el tiempo hasta llegar a ocupar hoy en día, el mayor esfuerzo del ejército, en las operaciones de ámbito interno.
El enfoque de la lucha en contra el terrorismo en el Ecuador tomó más tiempo, considerando que, según García (2007), los tres pilares fundamentales de una transformación militar son: la naturaleza del conflicto (tipo, cantidad, magnitud y alcance de las misiones), las normas jurídicas y las capacidades con las que cuenta una fuerza militar. De acuerdo con Querembás (2020), las capacidades se expresan en términos de materiales, infraestructura, recursos, adiestramiento, doctrina y organización (MIRADO). Por lo tanto, si uno de los tres pilares fundamentales cambia, se deben planificar rápidamente procesos de adaptación, modernización o transformación.
El empleo del ejército en el ámbito interno ha cambiado la "naturaleza" de sus operaciones, lo que requiere una modificación en el marco legal y las capacidades de estas fuerzas. Como se ha mencionado, el desarrollo de las capacidades se logra mediante la suma de los componentes del MIRADO. Sin embargo, es importante considerar la experiencia estadounidense, según el concepto funcional de sostenimiento TRADOC (2017) que utiliza: doctrina, organización, entrenamiento, materiales, liderazgo y educación, personal, infraestructura y políticas (doctrine, organization, training, materiel, leadership and education, personnel, facilities, and policy, DOTMLPF-P, por sus siglas en inglés). Este enfoque toma cuenta la dimensión humana, expresada a través del liderazgo y la educación.
Podemos deducir, que los escenarios futuros integran una participación más activa de los ejércitos, en el control de amenazas internas como el terrorismo, el narcotráfico, la minería ilegal, la tala de árboles, el tráfico de personas, la migración, y muchos otros delitos cometidos por bandas transnacionales que han perjudicado a las naciones. Además, se contempla la complementariedad con otras instituciones del Estado en casos de desastres naturales, crisis carcelarias, pandemias, entre otros.
Un aspecto crucial por analizar siempre será el presupuesto, para cumplir con la visión y con un enfoque prospectivo, los ejércitos a futuro deben ser adaptativos, flexibles y modulares, capaces de llevar a cabo un amplio rango de operaciones militares (ROM), es decir, ser multimisión, como se rescata del Manual Fundamental del Ejército Operaciones, Ejército Ecuatoriano (2020).
Esto también implica que el personal militar profesional debe ser polivalente, capaz de actuar en una variedad de funciones requeridas por la dinámica de las operaciones. En Ecuador, por ejemplo, se vive un conflicto armado interno, según el Decreto Ejecutivo No. 110 del 8 de enero (2024), que enfrenta a 22 grupos armados ilegales declarados como terroristas y actores no estatales beligerantes, acorde con el Decreto Ejecutivo No. 111 del 9 de enero (2024).
En este punto es importante anotar la visión institucional del Ejército del Ecuador, expresada en el plan de transformación de la DTDM (2020) que textualmente dice:
Al 2033 ser una Fuerza Terrestre disuasiva, con características multimisión, con personal polivalente y medios multipropósito; promoviendo de forma permanente los principios, valores y comprometido con la sociedad, respetando los derechos humanos y garantías de los ciudadanos, contribuyendo a la integración, defensa, seguridad del Estado y posicionada en la cooperación internacional para el mantenimiento de la paz.
Se puede observar que las características enunciadas de un ejército del futuro se ajustan a todas las condiciones analizadas en el artículo, preparando a la institución castrense para las demandas sociales venideras. Esto se logra mediante una economía de medios que permita tener una "navaja Suiza" capaz de resolver todos los problemas militares, enmarcados en el concepto operacional amplio y flexible, según las capacidades militares futuras de la DTDM (2022) como se muestra en la Figura 9. Propósito del Concepto operacional.
Para lograr estos propósitos los ejércitos deben profesionalizarse, especializarse, modernizarse y transformarse, basándose en el concepto operacional general, se debe diseñar una fuerza orientado a disponer unidades altamente entrenadas y equipadas para hacer frentes a las amenazas y riesgos, como se muestra en la Figura 10. Esquema que guía el diseño de fuerza en base al concepto operacional.
Este diseño de fuerza debe contribuir al desarrollo de capacidades mediante el análisis del MIRADO y considerando las capacidades militares futuras expuestas en la Figura 11. Capacidades militares futuras.
De esta manera, las fuerzas deben interconectarse para convertirse en multipropósito, es decir, para defensa externa, la gestión de riesgos y defensa interna, teniendo en cuanta los conflictos futuros por los recursos naturales. Además, deben ser multimisión, lo que implica que el ejército se empleará en tareas de seguridad, defensa, desarrollo, apoyo a otras instituciones del Estado, y en la asistencia durante desastres naturales y emergencias.
En todo el proceso, se destaca que el núcleo del desarrollo de capacidades es el talento humano, desarrollado a través de un perfil profesional que, en el futuro, deberá permitir la polivalencia de los soldados. Esto significa que puedan operar en todo tipo de circunstancias, reflejando la esencia misma de la profesión militar, donde un día se puede estar combatiendo y al siguiente desempeñando funciones de diplomacia militar.
El perfil profesional ha considerado las características humanas a desarrollar, como se observa en la Figura 12. Perfil profesional del profesional militar del futuro. Este estudio fundamenta su cumplimiento en el sistema de educación militar, que incluye los procesos de formación, perfeccionamiento, especialización y capacitación militar, abordados en la propuesta de Querembás (2021) sobre el complemento al modelo educativo de las Fuerzas Armadas para la modalidad de educación híbrida.